LA TESTIGO DEL MÁS ALLÁ: LA VOZ DE ULTRATUMBA QUE RESOLVIÓ SU PROPIO ASESINATO EN CHICAGO

Clasificación: Caso Abierto / True Crime

Autor e Investigación: José Moreno Jiménez

Fecha de Documentación: 21 de septiembre de 2026

El 21 de febrero de 1977, los bomberos de Chicago acudieron a extinguir un incendio en un apartamento de Pine Grove Avenue. Bajo un colchón en llamas hallaron el cuerpo sin vida de Teresita Basa, una mujer de 47 años, inmigrante filipina de clase acomodada y estimada terapeuta respiratoria en el prestigioso Hospital Edgewater. El análisis forense posterior reveló que el fuego no había sido accidental ni la causa de su muerte: Teresita había sido apuñalada en el pecho con un cuchillo de cocina y despojada de sus pertenencias personales antes de que el agresor prendiera fuego a la estancia para borrar pruebas. Los detectives del Departamento de Policía de Chicago, encabezados por Joseph Stachula y Lee Epplen, asumieron la investigación de homicidios. Sin embargo, tras semanas de interrogatorios a vecinos, allegados y personal del centro médico, las pesquisas encallaron por completo. No existían señales de entrada forzada, no había testigos presenciales en el bloque de viviendas y las huellas recuperadas en el inmueble resultaban inservibles a causa del hollín y el agua utilizada por el cuerpo de bomberos. El caso de Teresita Basa pasó a engrosar la lista de crímenes sin resolver en los archivos policiales de Illinois. La parálisis del expediente dio un vuelco insólito cinco meses después, a finales de julio de 1977. El doctor José Chua, facultativo de origen filipino que trabajaba en el mismo centro hospitalario, contactó formalmente con el inspector Stachula para comunicar un testimonio insólito. Su esposa, Remebias «Remy» Chua, también terapeuta en Edgewater, había comenzado a experimentar episodios de trance profundo en su domicilio. Durante esos estados de alteración de la consciencia, Remy adoptaba la voz, la cadencia y el tono exacto de la difunta Teresita Basa, suplicando justicia y señalando a un culpable directo: un auxiliar técnico de mantenimiento del propio hospital llamado Allan Showery. La información aportada por la supuesta manifestación no se limitó a una acusación vaga. La voz transmitida a través de Remy reveló que Showery había acudido al piso de Teresita bajo el pretexto de reparar un televisor averiado, momento en el que la atacó para robarle. Además, facilitó un inventario preciso de las joyas sustraídas que la policía nunca había hecho público en sus notas de prensa, incluyendo un anillo de perlas y un colgante de oro específico, e indicó que dichas piezas estaban en posesión de la novia del sospechoso. Ante la exactitud de los datos forenses y materiales descritos, los detectives Stachula y Epplen citaron a Allan Showery a declarar en comisaría. Aunque inicialmente negó toda relación con la víctima, el registro policial voluntario permitió localizar las joyas robadas en el domicilio de su pareja, las cuales fueron identificadas de forma concluyente por los familiares directos de Teresita. Acorralado por las evidencias físicas, Showery se derrumbó y firmó una confesión detallada del robo con homicidio. El juicio se celebró en el Tribunal de Circuito del Condado de Cook, donde Allan Showery fue formalmente condenado a catorce años de prisión. El proceso judicial de Teresita Basa quedó así inscrito en la historia criminal y forense de Estados Unidos como el único caso donde un atestado policial oficial y una condena firme nacieron a partir de un testimonio catalogado en la hemeroteca judicial como una comunicación desde el más allá. Si te ha gustado este caso, no te puedes perder nuestro expediente sobre EL MISTERIO DE LOS PIES FLOTANTES, donde analizamos otro fascinante misterio de nuestros archivos.

Documentación y Fuente Oficial: Consultar fuente original de la investigación