DOROTHEA PUENTE: LA DULCE ABUELA DE SACRAMENTO Y EL JARDÍN DE LAS FOSAS SECRETAS

Clasificación: Caso Abierto / True Crime

Autor e Investigación: José Moreno Jiménez

Fecha de Documentación: 07 de octubre de 2026

A finales de la década de 1980, en el número 1426 de la calle F en Sacramento, California, una elegante casa victoriana de dos plantas de color azul pastel parecía ser un refugio de bondad y caridad en medio de la crudeza urbana. Su administradora, Dorothea Helen Puente, proyectaba hacia el vecindario y las autoridades sociales una imagen pública intachable. Vestida con delicados suéteres de punto, peinada con un cabello blanco inmaculado y gafas de montura redonda, aparentaba ser una dulce anciana dedicada desinteresadamente a acoger en su pensión a personas vulnerables: ancianos sin familia, vagabundos, alcohólicos en rehabilitación y enfermos mentales a los que el sistema público no lograba dar cobijo. Sin embargo, tras las cortinas de encaje y el aroma a guisos caseros se escondía una fría maquinaria criminal impulsada por la avaricia. Dorothea Puente seleccionaba meticulosamente a inquilinos dependientes cuyos cheques de pensiones o ayudas por discapacidad de la seguridad social pudieran ser cobrados fraudulentamente una vez que desaparecieran. Durante meses, preparaba comidas y tazas de café en las que mezclaba fuertes dosis de flurazepam y otros sedantes para dejar a sus huéspedes indefensos. Cuando quedaban inconscientes o fallecían a causa de las sobredosis, Dorothea envolvía sus cuerpos en sábanas y mantas, cavaba fosas con sus propias manos en el frondoso patio trasero y cubría la tierra removida con cal viva y caléndulas recién plantadas. El engaño comenzó a derrumbarse a principios de noviembre de 1988, cuando una trabajadora social denunció la desaparición de Alberto Montoya, un inquilino con discapacidad mental al que visitaba regularmente. Ante las evasivas de Dorothea, quien afirmó con pasmosa frialdad que Montoya se había marchado voluntariamente con un familiar, la policía de Sacramento acudió a inspeccionar el inmueble. Al revisar el jardín, un agente observó una zona de tierra inusualmente mullida y hundida. Al clavar una pala a escasos centímetros de la superficie, emergió un trozo de tela ensangrentado y el inconfundible olor de la descomposición humana. Mientras los forenses comenzaban las excavaciones preliminares, Dorothea, aprovechando que aún no estaba bajo arresto formal por su aparente fragilidad, pidió permiso para ir a una cafetería cercana por un café... y huyó de la ciudad. Durante los días siguientes, los peritos desenterraron siete cadáveres enterrados en distintos puntos del jardín, además de vincularla con otras dos muertes. Capturada días más tarde en Los Ángeles tras ser reconocida por un cliente en un bar, Dorothea Puente fue juzgada y condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, convirtiéndose para siempre en el rostro del horror oculto bajo la máscara de la benevolencia. Si te ha gustado este caso, no te puedes perder nuestro expediente sobre EL FANTASMA DE TEXARCANA, donde analizamos otro fascinante misterio de nuestros archivos.

Documentación y Fuente Oficial: Consultar fuente original de la investigación