LA MANSIÓN DE FOX HOLLOW: EL CEMENTERIO DE BAUMEISTER Y EL POLTERGEIST DE INDIANA

Clasificación: Relato del Administrador

Autor e Investigación: José Moreno Jiménez

Fecha de Documentación: 04 de octubre de 2026

En la década de 1990, en el condado de Hamilton (Indiana), Herbert Baumeister representaba la viva imagen del ciudadano respetable y exitoso. Propietario de una próspera cadena de tiendas de segunda mano llamada Sav-A-Lot, padre de familia devoto y miembro respetado de la comunidad local, residía en Fox Hollow Farm, una imponente finca señorial de estilo Tudor levantada sobre un terreno de dieciocho acres en Westfield. Sin embargo, tras la fachada del idílico empresario rural se ocultaba uno de los depredadores en serie más siniestros de la historia criminal estadounidense. Aprovechando los frecuentes viajes de su esposa e hijos, Baumeister frecuentaba clubes nocturnos de ambiente gay en Indianápolis haciéndose llamar «Brian Smart». Seducía a jóvenes, los trasladaba hasta su aislada mansión y los llevaba al sótano, donde disponía de una piscina cubierta privada y un bar con maniquíes grotescos. Allí los asfixiaba, quemaba sus cadáveres en una pira funeraria en el patio trasero y trituraba los restos para dispersarlos entre el bosque y el barro de la propiedad. La pesadilla salió a la luz cuando uno de los jóvenes logró escapar milagrosamente con vida y relató el intento de estrangulamiento. En junio de 1996, ante las crecientes sospechas policiales y el consentimiento final de su esposa, los agentes de investigación allanaron el terreno mientras Baumeister se daba a la fuga hacia Canadá, donde se quitó la vida de un disparo en la cabeza antes de ser capturado. El desentierro forense conmocionó al país: los peritos criminalísticos recuperaron más de 10.000 fragmentos óseos calcinados, dientes y restos humanos esparcidos por la tierra. Hasta la fecha, las pruebas de ADN continúan identificando a decenas de víctimas desaparecidas. La mansión, sin embargo, no fue demolida. Años después, la propiedad fue adquirida por la familia Graves, ajena en un principio al alcance exacto del horror. Casi de inmediato, la casa comenzó a manifestar una actividad paranormal violenta e incesante: pisadas pesadas en el piso superior desierto, objetos arrojados contra las paredes, susurros metálicos en los conductos de ventilación y la silueta nítida de un hombre vestido con ropa de trabajo que deambulaba por el bosque antes de desvanecerse en el aire. La zona más inquietante resultó ser la piscina cubierta del sótano, donde varios inquilinos e investigadores paranormales afirmaron haber sido empujados al agua por fuerzas invisibles y haber grabado psicofonías estremecedoras que parecían suplicar auxilio desde el fondo de la tierra. Si te ha gustado este caso, no te puedes perder nuestro expediente sobre EL E NIGMA DE GEF, donde analizamos otro fascinante misterio de nuestros archivos.