EL ENIGMA DE LAS MANOS PELUDAS DE DARTMOOR: TERROR EN LA RUTA B3212 (1921)

Clasificación: Relato del Administrador

Autor e Investigación: José Moreno Jiménez

Fecha de Documentación: 12 de octubre de 2026

En los solitarios y brumosos páramos de Dartmoor, en el condado de Devon (Inglaterra), discurre la carretera B3212, escenario durante la década de 1920 de una de las leyendas de carretera más perturbadoras y documentadas de la crónica británica. Lejos de ser un simple cuento de taberna, el tramo cercano a la localidad de Postbridge acumuló una serie inexplicable de accidentes de tráfico, colisiones violentas y muertes repentinas en circunstancias idénticas: conductores que circulaban por una recta despejada perdían el control de forma abrupta como si una fuerza invisible tomara el mando de sus vehículos. El punto álgido del misterio estalló en junio de 1921, cuando el doctor E. H. Helby, oficial médico de la cercana prisión de Dartmoor, falleció trágicamente tras estrellarse con su motocicleta con sidecar en ese mismo sector de la calzada. Pocas semanas después, un autobús del ejército que transportaba soldados sufrió un aparatoso vuelco en idéntico punto. En el posterior interrogatorio oficial, el conductor del vehículo militar no dudó en declarar bajo juramento que no se trataba de un fallo en los frenos ni de una distracción: aseguró que unas manos enormes, musculosas y cubiertas de vello oscuro se materializaron de la nada sobre sus propias manos, arrancándole con violencia el volante y desviando el autobús hacia el terraplén. El pánico se apoderó rápidamente de la región. El impacto en la prensa nacional inglesa, incluyendo cabeceras de la época como The Times o el Daily Mail, obligó a las autoridades locales y al Consejo del Condado de Devon a intervenir de urgencia. Ingenieros civiles y peritos de tráfico inspeccionaron minuciosamente el firme, las pendientes y la visibilidad de la B3212 buscando un defecto estructural en el trazado que explicara las tragedias, pero la carretera fue dictaminada como técnicamente correcta. Los testimonios no cesaron ahí. Ciclistas, automovilistas y turistas afirmaron haber sentido una presión física helada sobre sus brazos y haber vislumbrado esas extremidades fantasmales intentando forzar giros mortales en mitad de la densa niebla del páramo. Mientras los escépticos atribuyeron los sucesos a la fatiga visual, las corrientes de aire del páramo o la sugestión colectiva tras la muerte del doctor Helby, el expediente de «The Hairy Hands» quedó grabado en los anales del misterio europeo como una auténtica anomalía física de la carretera británica. Si te ha gustado este caso, no te puedes perder nuestro expediente sobre EL ESPECTRO DEL PUERTO DE VITORIA, donde analizamos otro fascinante misterio de nuestros archivos.

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