EL NIÑO FANTASMA DE AMITYVILLE (1976): LA FOTOGRAFÍA INFRARROJA DEL 112 DE OCEAN AVENUE
Clasificación: Relato del Administrador
Autor e Investigación: José Moreno Jiménez
Fecha de Documentación: 16 de octubre de 2026
La historia del número 112 de Ocean Avenue, en Amityville (Nueva York), comenzó a escribirse con sangre la madrugada del 13 de noviembre de 1974. Aquella noche, Ronald DeFeo Jr., de veintitrés años, recorrió las habitaciones de la residencia familiar con un rifle Marlin calibre .35 y acabó con la vida de sus padres y de sus cuatro hermanos mientras dormían: Dawn (18), Allison (13), Marc (12) y el pequeño John Matthew, de tan solo nueve años. Trece meses después, en diciembre de 1975, la familia Lutz se mudó a la vivienda atraída por su bajo precio. Sin embargo, apenas aguantaron veintiocho días en su interior. Huyeron aterrorizados asegurando haber sufrido olores nauseabundos inexplicables, caídas bruscas de temperatura, ruidos de pasos nocturnos y presencias que acechaban a sus hijos. Ante la magnitud mediática del suceso, la noche del 6 de marzo de 1976, los célebres investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren organizaron una vigilia científica e investigación en el interior de la casa ya vacía. Les acompañaba un equipo de reporteros, parapsicólogos y el fotógrafo profesional Gene Campbell, quien instaló una cámara automática de 35 milímetros cargada con película infrarroja en el rellano de la segunda planta. La cámara estaba programada para disparar fotografías en la oscuridad a intervalos regulares durante toda la madrugada. Cuando Campbell reveló los carretes días después, la mayoría de los fotogramas mostraban únicamente el pasillo vacío y las puertas de los dormitorios. Pero en una de las capturas apareció algo que heló la sangre a todos los presentes: asomando tímidamente desde el hueco de la escalera, al pie de una puerta entreabierta, se distinguía con total nitidez la figura de un niño pequeño vestido con una camiseta blanca, mirando directamente hacia el objetivo con los ojos iluminados por el destello infrarrojo. Todos los miembros del equipo juraron bajo palabra que ningún niño había entrado en la casa aquella noche. Al superponer y comparar los rasgos faciales de la imagen con las fotografías familiares del archivo policial, el parecido resultó sobrecogedor: el rostro coincidía con el de John Matthew DeFeo, el pequeño de nueve años asesinado en esa misma planta dos años antes. Aunque los escépticos sugirieron años más tarde que podría tratarse de Paul Bartz —uno de los ayudantes del equipo de rodaje arrodillado en la penumbra—, tanto Gene Campbell como los investigadores presentes defendieron hasta el final que el pasillo estaba completamente despejado en el momento del disparo.
Documentación y Fuente Oficial: Consultar fuente original de la investigación