EL AVISO ENTRE LOS OLIVOS: EL ENIGMA DEL ANCIANO DE LA PLAZA Y LA LUZ DEL MÁS ALLÁ (1982)
Clasificación: Relato del Administrador
Autor e Investigación: José Moreno Jiménez
Fecha de Documentación: 16 de octubre de 2026
Corría el curso de 1982 a 1983. Por aquel entonces yo apenas tenía quince años y vivía la ilusión de mi primer amor adolescente en el pueblo. Una tarde cualquiera, tras terminar las clases en el instituto de la época, acudí puntual a la plaza del Ayuntamiento, donde había quedado en verme con mi novia. Para hacer tiempo mientras ella llegaba, tomé asiento en uno de los bancos de la plaza, junto a un anciano de rostro sereno al que no recordaba haber visto antes por las calles del municipio. Con la educación de antes, lo saludé con un respetuoso «buenas tardes» que él me devolvió con amabilidad. Entablamos una conversación tranquila y espontánea, de esas que surgen sin pretensiones, y terminé confesándole que estaba allí esperando a mi pareja. Fue en ese instante cuando la mirada del hombre cambió, como si mis palabras hubieran abierto un cajón muy antiguo de su memoria, y decidió relatarme un suceso inexplicable que marcó su juventud para siempre. Me explicó que, décadas atrás, cuando él también era un muchacho enamorado, tenía que recorrer un largo camino a pie para cortejar a su novia. La ruta le obligaba a cruzar campo a través una extensa finca de olivos, y el regreso a casa solía hacerlo siempre de madrugada, bajo la más absoluta oscuridad. Una de aquellas noches cerradas, mientras caminaba en soledad entre las hileras de olivos, algo rompió la lógica del campo: frente a él apareció una pava real caminando con calma, seguida en fila por todas sus crías. El joven se detuvo en seco, extrañado. Como buen hombre de campo, sabía perfectamente que aquellas aves carecen de visión nocturna y jamás se desplazan a altas horas de la noche. Intrigado por lo absurdo de la escena, decidió seguir al animal entre los árboles. Al desembocar en un pequeño claro del olivar, la pava y sus polluelos se esfumaron en el aire sin dejar rastro. En su lugar, un extraño resplandor comenzó a iluminar la tierra. En medio de un silencio sepulcral y de aquella luz sin fuente aparente, el muchacho escuchó con total nitidez la voz de su madre, que había fallecido tiempo atrás. El mensaje fue directo y helador: le ordenó que no volviera a ver nunca más a aquella mujer, advirtiéndole de que no le convenía ni era buena para él. Presa del pánico, salió corriendo sin mirar atrás hasta llegar al pueblo y jamás regresó junto a aquella joven. Me quedé sobrecogido asimilando aquel relato cuando, de pronto, llegó mi novia. Me despedí del abuelo y me marché con ella, pero la historia se me quedó grabada a fuego. Lo más desconcertante vino después: en un pueblo donde todos nos conocíamos, jamás supe quién era aquel hombre ni volví a cruzarme con él nunca más. ¿Fue un simple vecino compartiendo un recuerdo del pasado, o una advertencia del destino encarnada en aquel misterioso desconocido?