LOS PRÍNCIPES DE LA TORRE DE LONDRES: EL SECRETO MÁS OSCURO DE LA CORONA

Clasificación: Misterio Histórico

Autor: Administrador

En el año 1483, Inglaterra vivía una época implacable de traiciones y batallas por el trono. Tras la repentina muerte del rey Eduardo IV, el heredero legítimo a la corona era su hijo mayor, Eduardo V, de tan solo 12 años, quien debía gobernar junto a su hermano pequeño, Ricardo de Shrewsbury, de 9 años. Sin embargo, el destino de los niños quedó truncado cuando su tío, el Duque de Gloucester, fue nombrado "Lord Protector" del reino hasta que el joven príncipe alcanzara la mayoría de edad. Con la excusa de protegerlos de posibles conspiraciones antes de la ceremonia de coronación, el tío ordenó trasladar a los dos hermanos a los aposentos reales de la imponente Torre de Londres, que en aquella época servía tanto de palacio fortificado como de prisión del Estado. Poco después de recluirse allí, el Duque de Gloucester movió sus hilos políticos y declaró que el matrimonio de los anteriores reyes era inválido, lo que convertía automáticamente a los dos niños en bastardos ilegítimos. Ese mismo verano, el tío se autoproclamó rey con el nombre de Ricardo III. A partir de ese instante, el misterio se volvió impenetrable. Los guardias de la torre informaron de que los dos pequeños príncipes jugaban cada vez menos en los patios amurallados, hasta que sus rostros dejaron de asomarse por completo por las altas ventanas de la fortaleza medieval. Para el otoño de 1483, los niños habían desaparecido de la faz de la tierra de la noche a la mañana sin que se diera ninguna explicación oficial. Los rumores de que habían sido brutalmente asesinados por orden de su propio tío para asegurar su posición en el trono recorrieron el reino entero, desatando una oleada de indignación. El enigma dio un vuelco histórico casi dos siglos después, en 1674. Mientras unos albañiles demolían una vieja escalera de caracol de la Torre Blanca para realizar unas reformas, descubrieron escondida bajo los cimientos una pesada caja de madera. Al abrirla, hallaron los restos óseos de dos niños cuyas edades coincidían milimétricamente con las de los pequeños príncipes desaparecidos. El misterio sigue quemando la historia británica a día de hoy: ¿fueron aquellos huesos la prueba definitiva del crimen de Ricardo III o lograron los niños escapar con vida de la torre dejando que otros cuerpos ocuparan su lugar?