EL ENIGMA DE 1958 Y EL ACCIDENTE DEL MULHACÉN
Clasificación: Noticia de Alerta
Autor: Cronista Pepe
El trágico accidente del avión militar C-124 Globemaster II en 1966 sobre las cumbres de Sierra Nevada es una herida abierta en la memoria histórica de la aviación española, pero las nuevas investigaciones que hemos iniciado en el Búnker apuntan a una conexión mucho más turbia con avistamientos registrados en la misma zona en 1958. Durante aquella década dorada de la ufología mundial, la cumbre del Mulhacén no era solo un destino para alpinistas; era un punto de encuentro para el misterio. Testigos de la época, incluyendo algunos pastores que vivían aislados en cortijos de alta montaña, relataron luces intensas que se posaban sobre la nieve virgen, iluminando el valle durante toda la noche con un fulgor que no provenía de ninguna fuente terrestre conocida. La conexión que estamos analizando es si la presencia de estos objetos pudo ser un factor determinante en la posterior desorientación de aeronaves militares años más tarde. ¿Pudo ser que el Globemaster II, al sobrevolar una zona con anomalías electromagnéticas persistentes, sufriera un fallo crítico provocado por una tecnología que no llegamos a comprender? El análisis de los restos encontrados por los equipos de rescate dejó muchas preguntas sin respuesta: piezas del fuselaje que aparecieron a kilómetros de distancia y lecturas magnéticas que los técnicos no supieron explicar en su día. Estamos cruzando datos de los informes de 1958 con los registros del siniestro de 1966 para construir un mapa de peligrosidad sobre Sierra Nevada. Si nuestras hipótesis se confirman, el Mulhacén oculta mucho más que leyendas de montaña; guarda el rastro de una intervención tecnológica externa que ha marcado el destino de quienes se atrevieron a surcar sus cielos.