ENRIQUETA MARTÍ: LA VERDADERA Y ATERRADORA HISTORIA DE LA "VAMPIRA DE BARCELONA" QUE LA PRENSA INVENTÓ

Clasificación: Caso Abierto / True Crime

Autor: Administrador

En las sombras de la Barcelona de principios del siglo XX, entre callejones estrechos y miseria, forjó su leyenda uno de los personajes más terroríficos del imaginario criminal español: Enriqueta Martí Ripollés. Apodada por la prensa de la época como la "Vampira del Raval" o la "Vampira de Barcelona", su nombre ha quedado ligado para siempre al secuestro de niños, la brujería y el asesinato sistemático para fabricar pócimas. Sin embargo, al analizar los documentos reales de 1912, la frontera entre el monstruo que aterrorizó a la ciudad y la realidad de una mujer perturbada en una sociedad enferma se vuelve borrosa y aún más inquietante. El pánico estalló en febrero de 1912. Una vecina de la calle de Poniente (hoy Joaquín Costa) vio a una niña con la cabeza rapada asomada a una ventana. Su instinto le dijo que algo iba mal. Alertó a las autoridades, que irrumpieron en el entresuelo donde vivía Enriqueta, una mujer de unos 40 años de aspecto humilde que se dedicaba al curanderismo y la mendicidad. Lo que encontraron allí desató la histeria colectiva: dos niñas secuestradas, Teresita Guitart y Angelita (quien resultó ser su propia sobrina, a la que hacía pasar por su hija). Pero el hallazgo más macabro, según relataron los periódicos con todo lujo de detalles, fue una colección de tarros que contenían grasa humana, sangre, cabellos y huesos. La prensa sensacionalista de la época, ávida de titulares escandalosos en una ciudad convulsa por la tensión social y la pobreza, no tardó en construir el monstruo. Se describió a Enriqueta como una bruja malvada que secuestraba niños de las familias más pobres para asesinarlos. Según la leyenda negra, utilizaba su sangre y grasa para fabricar ungüentos y remedios que luego vendía a miembros de la alta burguesía barcelonesa, obsesionados con curar enfermedades como la tuberculosis o alcanzar la eterna juventud. El rumor de que Enriqueta era solo el último eslabón de una red de corrupción y depravación que implicaba a las élites políticas y económicas de la ciudad corrió como la pólvora, alimentando aún más el miedo y la indignación popular. Sin embargo, los estudios históricos más recientes y rigurosos han desmontado gran parte de esta leyenda negra. Si bien no hay duda de que Enriqueta Martí fue una secuestradora de niños, las pruebas de que fuera una asesina en serie o una "vampira" que comerciaba con restos humanos son extremadamente débiles o inexistentes. Los análisis forenses realizados en la época sobre los huesos hallados en su domicilio determinaron que no pertenecían a niños, sino que eran de origen animal (probablemente de carnero o cabra), y el supuesto cráneo infantil resultó ser el de un animal. No hubo juicio para Enriqueta; murió en la cárcel de un cáncer de útero antes de que se pudieran esclarecer los hechos. El verdadero terror de este caso no radica en la existencia de una bruja sobrenatural, sino en la realidad social que permitió que su leyenda arraigara con tanta fuerza. Enriqueta Martí fue el chivo expiatorio perfecto para una Barcelona profundamente desigual, donde la desaparición de niños pobres era una realidad cotidiana y la ignorancia, la superstición y el miedo a "los de arriba" crearon el caldo de cultivo ideal para la histeria colectiva. La "Vampira de Barcelona" no fue más que el reflejo de los propios monstruos que acechaban en las sombras de una ciudad en plena transformación, una historia aterradora que, más de un siglo después, nos sigue recordando el poder de la mente humana para construir demonios cuando se enfrenta a lo desconocido y a la injusticia. Si te ha gustado este caso, no te puedes perder nuestro expediente sobre EL SACAMANTECAS, donde analizamos otro fascinante misterio de nuestros archivos.