INCIDENTE EVA 9: CONTACTO EN EL MONTE EL CONJURO (1979)

Clasificación: Expediente de Agente

Autor: Pepe Moreno

Alborán Ubicado en la estratégica cumbre del monte El Conjuro, en el término municipal de Motril (Granada), el Escuadrón de Vigilancia Aérea número 9 (EVA 9) es uno de los pilares fundamentales de la defensa aeroespacial de España desde su fundación en el año 1955. Con más de medio siglo de historia operativa ininterrumpida, las instalaciones del destacamento militar vigilan los cielos las 24 horas del día, los 365 días del año. Su misión principal es mantener operativos los sistemas de radar de última generación (como el actual sistema nacional Lanza 3D) y las redes de comunicaciones militares, garantizando la soberanía y seguridad del espacio aéreo del sureste peninsular y la conflictiva zona del mar de Alborán. A lo largo de sus décadas de servicio, los operadores de este centro de control de la defensa han tenido que lidiar con multitud de situaciones críticas, identificando ecos sospechosos, fallos en los transpondedores de vuelos comerciales y, en determinadas ocasiones, anomalías en las pantallas de radar que han desafiado cualquier explicación convencional. El Incidente del 17 de noviembre de 1979: Alerta roja en El Conjuro Dentro del historial de tramas desconocidas detectadas por el escuadrón granadino, existe un episodio de extraordinaria tensión técnica que se encuentra directamente ligado a la psicosis ufológica que vivía el país a finales de la década de los setenta. El incidente tuvo lugar el 17 de noviembre de 1979, tan solo seis días después del mediático y masivo "Caso Manises". El ambiente en los centros de control de la defensa aérea nacional era de alerta máxima. A las 16:20 horas de esa tarde, los operadores de las pantallas de radar del EVA 9 encendieron las alarmas al captar una traza calificada militarmente como UNK (Unknown / Desconocida). El eco de radar no correspondía a ningún plan de vuelo civil notificado ni a ninguna aeronave militar autorizada. Lo más preocupante para los oficiales de guardia no era solo la falta de identificación, sino la trayectoria fija y directa que mantenía el objetivo: se dirigía a gran velocidad en rumbo de colisión hacia la vertical de las propias instalaciones del monte El Conjuro. Durante quince agónicos minutos, el contacto permaneció fijo en los barridos del radar, sin responder a los intentos de identificación por radio y mostrando un comportamiento físico que descartaba cualquier error del sistema o interferencia meteorológica. Ante la persistencia de la traza desconocida y la potencial amenaza que suponía para el espacio aéreo militar, el mando de la defensa aérea tomó una determinación drástica a las 16:45 horas: declarar el estado de "Scramble". De inmediato, un avión de caza y ataque Mirage F-1 del Ejército del Aire despegó a máxima potencia desde la Base Aérea de Los Llanos, en Albacete, con la misión de interceptar visualmente el objetivo detectado por el EVA 9. Sin embargo, la misteriosa traza comenzó a comportarse de manera errática a medida que el caza militar se aproximaba a la zona del sur de Granada. La señal se volvió intermitente en las pantallas de control, desapareciendo y reapareciendo en puntos distantes, hasta que finalmente, a las 17:12 horas, el eco desapareció por completo de los monitores de El Conjuro, dejando al interceptor militar sobrevolando un cielo completamente vacío. El suceso quedó registrado en los archivos de las Crónicas de la Defensa como uno de los encuentros técnicos más rigurosos de la vigilancia aérea andaluza.