OPERACIÓN HIGHJUMP: LA SUPUESTA BATALLA NAVAL CONTRA OVNIS EN LA ANTÁRTIDA
Clasificación: Misterio Histórico
Autor: Administrador
En agosto de 1946, la Marina de los Estados Unidos puso en marcha la Operación Highjump bajo el mando del veterano explorador y contralmirante Richard E. Byrd. Oficialmente denominada United States Navy Antarctic Developments Program, movilizó una colosal fuerza bélica integrada por unos 4.700 efectivos militares, 13 buques de guerra (incluyendo el portaaviones USS Philippine Sea y el submarino USS Sennet) y decenas de aeronaves pesadas. El objetivo declarado era realizar maniobras en frío extremo ante un hipotético choque bélico con la Unión Soviética en el Ártico, además de cartografiar la costa antártica. No obstante, la expedición, programada para durar entre seis y ocho meses, fue clausurada de manera abrupta a finales de febrero de 1947. Los buques recibieron órdenes urgentes de repliegue tras registrarse pérdidas humanas y materiales. Aunque los partes oficiales atribuyeron el repliegue al recrudecimiento de las tormentas polares y al fatal accidente del hidroavión George One, una persistente corriente de testimonios y desclasificaciones paralelas dibujó un escenario bélico sin precedentes: una confrontación directa contra artefactos no identificados. El relato más impactante de esta vertiente ufológica sostiene que, al aproximarse a las costas de la Tierra de la Reina Maud, la flota naval fue interceptada por ingenios discoidales que emergieron verticalmente de las aguas heladas. Los informes no oficiales describen objetos de acabado metálico y absoluto silencio operativo, capaces de ejecutar maniobras que desafiaban la aerodinámica convencional. Según las crónicas difundidas décadas más tarde en investigaciones sobre programas secretos, estos platillos habrían empleado proyectiles o haces de energía concentrada descritos por testigos como rayos térmicos. Dichas emisiones energéticas habrían provocado la partición limpia de estructuras de combate, la desintegración de cazas en pleno vuelo y un fenómeno de ebullición violenta en el agua próxima a los cascos de los destructores. Aunque los registros de la armada no detallan este combate, la mitología militar asocia este enfrentamiento con cuantiosas bajas y la retirada apresurada de la flota antes de quedar atrapada por el hielo o ser destruida por una superioridad técnica abrumadora. A su regreso en marzo de 1947, durante una escala en Chile, el propio almirante Byrd ofreció unas desconcertantes declaraciones al diario El Mercurio. Byrd advirtió con firmeza que los Estados Unidos debían prepararse de inmediato para defenderse de aeronaves capaces de cruzar de un polo a otro a velocidades inverosímiles. Aunque analistas castrenses vincularon la advertencia al desarrollo soviético de cohetes y bombarderos polares, la cita cimentó la tesis de que la misión encontró en el polo sur algo mucho más perturbador. Entre la rigurosa documentación desclasificada de la marina y la crónica de un supuesto choque contra tecnología desconocida, la Operación Highjump permanece como el capítulo militar más enigmático de la exploración polar del siglo XX. Si te ha gustado este caso, no te puedes perder nuestro expediente sobre EL INCIDENTE DEL PEÑÓN DE LA MATA, donde analizamos otro fascinante misterio de nuestros archivos.