LA BESTIA DE GÉVAUDAN (1764-1767): EL TERROR QUE SEMBRÓ LAS COLINAS DE FRANCIA

Clasificación: Relato del Administrador

Autor e Investigación: José Moreno Jiménez

Fecha de Documentación: 20 de octubre de 2026

Entre 1764 y 1767, las apacibles colinas de la región histórica de Gévaudan, en el sur de Francia, se convirtieron en el escenario de una auténtica pesadilla real que paralizó al país entero. Una misteriosa criatura de dimensiones descomunales, descrita por los escasos supervivientes con un lomo rayado, un hocico ensanchado, un pecho ancho y una ferocidad inusitada, desató una masacre sin precedentes que acabó con la vida de más de un centenar de personas, principalmente mujeres y niños que pastoreaban el ganado en los solitarios valles de Lozère. A diferencia de los ataques de lobos comunes, que solían evitar la presencia humana y buscar al ganado menor, este depredador desconocido manifestaba un comportamiento profundamente anómalo y aterrador: atacaba directamente a la cabeza y el cuello de sus víctimas, a menudo ignorando a los animales domésticos que las acompañaban. La psicosis colectiva llegó a tal extremo que las autoridades locales y los aldeanos comenzaron a hablar de un castigo divino o de una criatura demoníaca indomable. La gravedad de la situación obligó a intervenir de manera directa al propio rey Luis XV. El monarca despachó a la región a sus mejores cazadores profesionales y a batallones enteros del ejército real, liderados por figuras como Duhamel y François Antoine, el portabarcazos oficial de la corona. Se organizaron grandes batidas nacionales en las que llegaron a participar miles de campesinos armados que peinaron palmo a palmo los bosques y matorrales. Aunque se abatieron varios ejemplares de lobos de gran tamaño que fueron exhibidos públicamente en Versalles como la supuesta solución al problema, los ataques continuaron de forma implacable y sanguinaria apenas días después, sembrando el pánico y alimentando las teorías más oscuras sobre la verdadera naturaleza del monstruo. La pesadilla no encontró su punto final hasta el 19 de junio de 1767, cuando un noble local y cazador devoto llamado Jean Chastel organizó una batida privada en la zona de la Sogne d'Auvers. Según la crónica de la época, Chastel abatió a un enorme cánido desconocido utilizando, según la leyenda popular, balas de plata bendecidas. Tras la muerte de este animal, los ataques cesaron de golpe de manera definitiva en toda la región. Sin embargo, el misterio nunca se resolvió por completo. Los informes oficiales de la época contenían contradicciones desconcertantes sobre las autopsias del animal abatido por Chastel, y los historiadores modernos siguen debatiendo si se trató de un ejemplar híbrido de lobo y perro mastín, de un lobo gigante afectado por rabia extrema o de un animal exótico escapado de cautiverio. Lo único indudable es que la Bestia de Gévaudan dejó una huella imborrable de sangre y misterio en los anales de la historia francesa. Si te ha gustado este caso, no te puedes perder nuestro expediente sobre LE MACHO LANÚ, EL TERROR DE LAS HURDES, donde analizamos otro fascinante misterio de nuestros archivos.

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