EL DUENDE DE LA PLAZA DEL ESPARTO: LA CASA DE TÓCAME ROQUE QUE ENLOQUECIÓ A LA GUARDIA CIVIL
Clasificación: Relato del Administrador
Autor e Investigación: José Moreno Jiménez
Fecha de Documentación: 23 de octubre de 2026
Hay silencios que pesan, pero hay ruidos que cambian para siempre la memoria de una ciudad. En el corazón más antiguo de Valencia, encajada entre callejones estrechos y balcones de forja, una vieja vivienda de vecinos se transformó de pronto en el epicentro de un fenómeno inexplicable que desafió toda lógica terrenal. Aquella finca, que la sorna popular no tardó en bautizar como la casa de Tócame Roque por el caos y el revuelo que levantaba en todo el barrio, guardaba entre sus paredes un enigma que todavía hoy pone los pelos de punta. Todo comenzó con unos golpes sordos, insistentes y metálicos que parecían nacer del mismo corazón de los tabiques. No eran los crujidos habituales de la madera vieja ni el trasiego cotidiano de las familias que allí malvivían. Aquello retumbaba con una fuerza demoledora en el entresuelo, como si una presencia invisible golpease con una maza pesada desde el interior de los muros. La desesperación de la familia que ocupaba la estancia fue tal que el miedo se desbordó rápidamente hacia la plaza, atrayendo a una multitud de vecinos que se agolpaba frente al portal para escuchar con sus propios oídos aquel estrépito sobrecogedor. El clamor popular obligó a intervenir a las autoridades. Guardias civiles, agentes de policía y piquetes armados rodaron el inmueble, decididos a desmontar lo que en un principio consideraron una simple broma de mal gusto o una maniobra para boicotear la subasta del edificio. Desalojaron a todos los inquilinos, dejaron las habitaciones en absoluta soledad y tomaron posiciones dentro de la vivienda vacía. Fue en ese preciso instante cuando el misterio se volvió impenetrable. Los uniformados, apostados en penumbra con las armas listas y el oído alerta, sintieron cómo los martillazos invisibles comenzaban a sonar de nuevo, esta vez a escasos palmos de sus rostros, desafiando su autoridad. Se picaron las paredes, se levantaron baldosas, se revisaron falsos techos y cañerías en busca de hilos, palancas o escondrijos secretos. Nada. No había trucos, no había maquinaria y, lo más perturbador de todo, no había un solo ser humano detrás del tabique que pudiera provocar semejante estruendo. Aquella casa de vecindad se convirtió en el primer poltergeist documentado con atestados oficiales, informes de comisaría y crónicas de prensa en nuestro país. Tan rápido como llegó, el azote se apagó para siempre, dejando tras de sí un archivo policial repleto de preguntas sin respuesta y un vecindario que jamás volvió a mirar esa fachada con los mismos ojos. En el búnker sabemos bien que hay enigmas que la ciencia no puede desentrañar y que la historia prefiere enterrar en el olvido, pero los golpes de la plaza del Esparto siguen resonando como un recordatorio eterno de que hay fuerzas que escapan por completo a nuestro control. Si te ha gustado este caso, no te puedes perder nuestro expediente sobre EL DUENDE DE RAYAN, donde analizamos otro fascinante misterio de nuestros archivos.
Documentación y Fuente Oficial: Consultar fuente original de la investigación